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Jueves, 12 de Febrero de 2004 - Comunidad
Un abogado defensor incansable

Una pérdida de audición de severa a profunda solo ha hecho que Stanley Glenn agudice sus sentidos y amplíe sus ambiciones.

Stanley GlennSer abogado de oficio en una de las regiones de Florida con más índice de criminalidad, es todo un reto para él. El número de casos que tiene asignado es considerable. En cualquier momento puede tener entre manos de 140 a 190 casos criminales. Tiene que estar preparado, saber todos los hechos de cada caso y anticiparse a los movimientos de la acusación. En la tensa atmósfera de la sala de justicia, debe comprenderlo todo, sin perder detalle, de las intervenciones de la defensa, el juez, los testigos y los defendidos. Además, debe ser capaz de no descansar en todo el día, la vida de las personas esta en juego.

"A veces, da un poco de miedo," comenta Stanley, refiriéndose a los casos de clientes con delitos de tráfico de drogas o delitos sexuales. "Llevo casos de cadena perpetua. Y eso es una gran responsabilidad."

Pero además, resulta que Glenn tiene una discapacidad auditiva de severa a profunda. Sólo puede oír una pequeña parte de lo que se dice, aun llevando puestos audífonos digitales de última generación. A pesar de esto, según sus colegas del palacio de justicia del condado de St. Lucie, en Fort Pierce, Florida, Glenn nunca se altera.

Este es el resultado de las ayudas técnicas y todas las habilidades especiales que Glenn ha adquirido a lo largo de su vida, para superar su pérdida de audición. En la sala de justicia, lee lo que se está diciendo en una pantalla que trascribe en tiempo real el estenotipista del tribunal, mientras al mismo tiempo escucha, lee los labios y saca más información de las expresiones faciales y el lenguaje corporal de las personas.

Los jueces que normalmente presiden los casos de Glenn, le consideran una persona extraordinaria. Los abogados que trabajan con él, le consideran un ejemplo a seguir. Pero, aunque tiene una buena reputación entre sus colegas, los hombres y mujeres a los que representa son escépticos al principio. Glenn no se ofende cuando piden otro abogado.

"Sé que es difícil para cualquier persona poner su vida en manos de alguien, y más aun cuando ese alguien no siempre puede oír lo que se está diciendo. Por eso, le digo a un posible cliente que le voy a demostrar que puedo llevar su caso. Al fin y al cabo, quiero que mis clientes digan:Creo que he tenido la mejor representación posible, tanto como abogado de oficio o privado. Para mí, oír que alguien dice esto es la mayor recompensa que puedo esperar."

A los 28 años, Glenn ya se había enfrentado a más retos que la mayoría de las personas en toda una vida. Probablemente, nació con pérdida de audición, pero no se la diagnosticaron hasta que no tuvo casi los cuatro años. Su profesor de preescolar se dio cuenta de que no respondía a sus preguntas a no ser que se le pusiera delante.

Durante su infancia en Filadelfia, Stanley Glenn no dejó en ningún momento que su pérdida auditiva fuese un obstáculo a la hora de aprender. Su madre, profesora, y su padre, jugador de baseball profesional en la antigua Liga Negro, que posteriormente trabajó en una compañía de suministros eléctricos, le enseñaron a valorar la honestidad, a tener determinación y ambiciones. Al graduarse en el instituto, tomó la valiente decisión de abandonar la seguridad del hogar familiar para asistir a la universidad de Virginia Wesleyan, en Norfolk, Virginia.

Como estudiante de primer año, tuvo muchas dificultades para seguir el hilo en las clases que se daban en aulas con más de 100 estudiantes. Para superar este problema, desarrollo la estrategia de prepararse y anticiparse.

Aprendió que los profesores son maestros en costumbres. Basándose en el lugar que más les gustaba en el aula, se colocaba normalmente en la primera o segunda fila para estar en un lugar estratégico para escuchar y leer los labios. Se preparaba cada semestre leyéndose los libros de los profesores por adelantado, y se leía el libro de texto que tocaba antes de la clase.

"Hay más cosas predecibles en la vida de lo que la gente piensa," dice Glenn. "Yo dependo de esta previsibilidad. Pienso por adelantado lo que la otra persona va a decir, y la mayoría de las veces funciona."

Glenn estudió derecho en la Universidad Católica de Washington, D.C., aun a sabiendas que muchos abogados nunca llegaban a poner los pies en un tribunal, y asistió a clases que le exigían estar de pie frente a una audiencia.

Con su licenciatura en ciencias políticas y en filosofía por la universidad de Virginia Wesleyan y titulado en derecho por la Universidad Católica, se quedó en Washington con la idea de hacer una carrera política. Sin embargo, trabajando como estudiante de prácticas en un comité del congreso, se dio cuenta de que gran parte del trabajo de los que legislan, consiste en buscar contribuyentes para las campañas electorales. Compartió esta desilusión con su novia, Lisa, que es ahora su mujer, y decidieron mudarse a Florida. En Florida, Lisa Glenn trabaja para una compañía de suministros médicos, y Stanley Glenn se ha convertido en uno de los pocos abogados de oficio del estado con una discapacidad auditiva severa.

Como abogado defensor, trabaja más duro que nunca para prepararse y anticiparse. Cada día, explica Glenn, busca una manera mejor de hacer las cosas, mientras agudiza su instinto y sus sentidos, superando su pérdida auditiva y trabajando para ser el mejor abogado para sus clientes. Día tras día, dice Glenn, al ir teniendo más experiencia, el ser discapacitado auditivo es cada vez menos problemático.

"He aprendido que nada es imposible," continúa. "La mayoría de las veces, siempre que he querido hacer algo, había algún obstáculo debido a mi discapacidad auditiva. Pero simplemente hay que intentarlo una y otra vez. Es una cuestión de ambición, determinación y perseverancia."

A Stanley Glenn le apasionan los desafíos. "Es peligroso para un joven abogado como yo, hacer solo una cosa," dice. Stanley piensa que es necesario ampliar el campo de acción y puede fácilmente imaginarse en un futuro como socio en un bufete de abogados, o incluso como juez.

"Al final y al cabo," comenta, "siempre querré ampliar mis conocimientos como abogado y como ser humano".

FUENTE: HEAR-IT




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